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dilluns 17 de gener de 2011 | Manuel
El frente único. Intervención de James P. Cannon en la Conferencia sobre el desempleo de Nueva York (1933).

James P Cannon, marzo 1933

Aquest breu assaig és la transcripció d’una intervenció de James Cannon, en una conferència de 22 de gener de 1933 contra l’atur, organitzat pel Partit Comunista dels EEUUA. La conferència va representar una rara oportunitat per a Cannon, ja que el Partit Comunista solia excloure els trotskistes de tals reunions. Cannon fou un organitzador del sindicat International Workers of the World (IWW), de l’Oposició d’Esquerres i després del Partit Socialista dels Treballadors (SWP) als EEUU. En la seua intervenció, Cannon va presentar la necessitat i les característiques del front únic per a lluitar per objectius comuns. En aquella època, els partits estalinistes oscil·laven entre l’estratègia del “font únic per la base”, evitant les direccions dels partits i sindicats socialdemòcrates, la conseqüència de la qual va ser la pressa del poder per Hitler sense la pràctica oposició del Partit Comunista, a la tàctica del “front popular”, on el programa i l’acció es supeditava a les exigències dels partits burgesos que hi participaven (1).


Camaradas y compañeros trabajadores:

Dadas las limitaciones de tiempo es evidente que es imposible tratar de forma completa todos los aspectos del problema que nos ha reunido en la conferencia de hoy. Por lo tanto, me limitaré a algunos de los aspectos relevantes que deben ser considerados en relación con los pasos inmediatos que se requieren para construir un movimiento más amplio y organizar la lucha de forma más eficaz. Permítame que les remita a las copias de la declaración y las resoluciones de la Oposición Comunista de Izquierda que han sido distribuidas entre los delegados. En este material encontraran una elaboración más detallada del programa y de la táctica que proponen los bolchevique-leninistas, que será sobre lo que hablaré en mi tiempo de exposición.

La conferencia de hoy representa un paso adelante en la dirección de la unidad de lucha de los trabajadores contra las cargas insoportables de la crisis. La tendencia hacia esta unión de fuerzas en la lucha constituye, desde nuestro punto de vista, el rasgo progresivo de esta conferencia. Sólo se puede golpear de forma real al enemigo de clase en relación con el gran problema de clase que es el desempleo cuando los trabajadores de varias organizaciones y tendencias políticas se unen en un frente común. Cuando falta esta unión de fuerzas, cuando los relativamente pequeños grupos de la vanguardia de los trabajadores actúan solos y sus destacamentos luchan de forma aislada, es cuando recaen sobre ellos los golpes más fuertes, cuando no se llega a tocar al enemigo de clase, y cuando las masas de trabajadores no llegan ganar ninguna de sus demandas.

En la medida en que esta conferencia signifique un paso progresivo hacia un frente único de las luchas de los trabajadores, la Oposición de Izquierda declara que está dispuesta a dar su apoyo más caluroso al movimiento y a trabajar lealmente para su avance. La invitación que el comité envió a las secciones del Partido Socialista, a las del sindicato AFL (Federación Americana del Trabajo) y a organizaciones conservadoras similares, significa, y sólo puede significar, el reconocimiento del hecho de que el problema del desempleo no es un tema de ningún partido, tendencia, o grupo concreto, sino un problema de la clase. Esta es el única manera de plantear el tema y de poner las bases para una lucha real. Pero este paso es en sí mismo incompleto. La asistencia de las delegaciones a este acto es testimonio elocuente de ello.

Hay una brecha enorme entre las aspiraciones del comité que organizó la conferencia y las organizaciones de trabajadores que estan representadas en ella. De esto no se concluye que los cálculos del comité fueran erroneos, o que la aspiración de atraer a los reformistas e incluso a las organizaciones reaccionarias a la lucha común no tengan fundamento. No. Sólo podemos concluir que el camino hacia este objetivo debe ser continuado por otros.

Las tácticas del frente único, tal como las estableció Lenin y como han sido verificadas por la experiencia a nivel internacional, deben ser desplegadas en todo su alcance. No es suficiente invitar a las secciones locales del Partido Socialista y a los sindicatos locales de la AFL a unírsenos en una lucha común. Desde luego, eso ya es algo. Con esta invitación reconocemos que los trabajadores en estas organizaciones también sufren la plaga del paro y que es bastante probable que participen en la lucha por un programa de demandas inmediatas incluso aunque mantengan convicciones políticas de tipo reformista y conservador, incluso aunque continúen perteneciendo a las organizaciones que representan a estas corrientes políticas. Este es el principio inicial en la cuestión del frente único.

Pero en absoluto lo es todo. Queda el hecho de que estos trabajadores que pertenecen a organizaciones reformistas y reaccionarias, que tienen buenos motivos y que muy probablemente sienten verdaderos deseos de luchar contra el azote del desempleo, aún no se encuentran preparados para romper con sus organizaciones y no están convencidos de que sus líderes, que hablan contra los males del paro no menos de lo que lo hacemos nosotros, no hagan lo que dicen. En estos momentos no están preparados para romper con sus líderes ni para responder a los llamamientos de pasar por encima de sus líderes oficiales y de sus respectivas organizaciones centrales. Esta es la situación real, y no la imaginación de alguien. El problema es el de basarnos en esta realidad y de encontrar, a pesar de ella, el modo de atraer a estos trabajadores a una lucha común. Para esto debemos recurrir a las tácticas genuinas del frente único.

El llamamiento a las secciones del Partido Socialistas del Gran Nueva York obtuvo la respuesta de una única sección, que está representada aquí - y que, además, es una sección localizada fuera del territorio metropolitano. El llamamiento a las secciones locales de la AFL atrajo sólo a un puñado de delegados; y aún estos, en casi todos los casos, vinieron de secciones que ya están bajo la influencia del ala izquierda. No cerremos los ojos a estos hechos, compañeros. No nos engañemos con la idea de que tenemos un frente unido de la clase obrera. Para lograrlo debemos tener con nosotros a una gran parte de los trabajadores que aún no se encuentran aquí hoy.

Si aceptamos el punto de vista del comité de que los trabajadores, en general, con independencia de su orientación y afiliación política, se muestran dispuestos a luchar contra el paro - y pienso que este es el punto de vista correcto - entonces deberíamos preguntarnos por qué no han respondido al llamamiento de la Conferencia. Y si encaramos el problema, tendremos que decir que el problema radica no en los trabajadores sino en la manera en la que nos aproximamos a ellos. Al ignorar a sus organizaciones centrales, al ignorar a los líderes oficiales de las organizaciones reformistas y conservadoras, el comité, lamentablemente, le dio a estos líderes traidores todo lo que necesitaban para excusarse ante sus afiliados y explicar su no participación.

Además, esto puso a las secciones locales de estas organizaciones ante el problema de pasar por encima de sus líderes oficiales y de sus organismos oficiales centrales. Si sabemos algo de la mecánica de una organización nos daremos cuenta de que esto es una petición excesiva. Los trabajadores toman sus organizaciones en serio, no menos que lo que hacemos nosotros. No actúan por encima de sus responsables hasta que están preparados para romper con la organización central. ¿Es que nosotros actuamos de otra manera? ¿Y no encontraremos con más eficacia el camino hacia los trabajadores reformistas si les atribuimos el mismo sentido de lealtad hacia su organización que la que tenemos nosotros mismos con la nuestra?

En las resoluciones de la Oposición Comunista de Izquierdas que he presentado en esta conferencia, hay una oferta de llamamiento a una segunda conferencia dentro de dos semanas e invitar a la misma no sólo a las secciones locales de la AFL y del Partido Socialista, a los Círculos de Trabajadores, y a otras organizaciones semejantes, sino también a sus organismos centrales respectivos. Se me dirá que los líderes de estas organizaciones obstruyen y sabotean el movimiento y que, en realidad, no quieren participar en cualquier lucha real contra los patrones y el estado. Sabemos bien que esto es así. Pero los trabajadores de la AFL y del Partido Socialistas no están convencidos en absoluto de que sea así, y no se convencerán simplemente por nuestras denuncias.

El modo de convencerlos es poner a prueba a sus líderes en la acción. Este el significado de nuestra oferta de invitar también a los líderes a participar en la lucha común. Esto pone a los trabajadores más concientes de estas organizaciones, los que realmente quieren luchar, en la posición de pedir a sus líderes que traduzcan sus palabras en hechos sin que, en principio, ello implique una ruptura con su organización. Esto les pone en una posición en la que pueden ejercer una presión sobre sus líderes por los medio habituales en su organización, forzar a algunos de ellos, aunque sólo fuera temporalmente, a participar en el movimiento común y convencerse por esta prueba, por esta experiencia, de que sus líderes les han estado engañando con sus discursos.

Sólo de este modo, en este proceso, podemos separar a las masas de trabajadores conscientes en las organizaciones reformistas de sus líderes traidores y hacerlos participar en la lucha común, sin sus líderes y contra ellos. Esto no es una revelación de la Oposición de Izquierda. Esto es, camaradas y compañeros, el ABC de la táctica de frente único de Lenin.

Este es el modo en que debemos actuar. Este es el modo en como el movimiento se conduce bajo la enorme presión de las condiciones, por un lado, y ante el fracaso de todo otro tipo de táctica, por el otro. La táctica del frente único, tal como la hemos planteado en nuestra resolución, es el medio para la movilización de un movimiento de masas genuino de los trabajadores para luchar contra el enemigo de clase. Es, al mismo tiempo, el medio para separar a los trabajadores reformistas de la influencia de sus líderes traidores y charlatanes.

La táctica que ha sido empleada hasta ahora, a pesar de toda la buena intención, ha servido para lo contrario de lo que buscábamos. En el cuarto año de la crisis, los capitalistas permanecen seguros y arrogantes. La burocracia política y sindical reformista y reaccionaria se mantiene tranquila en su posición. El movimiento de vanguardia de los trabajadores permanece relativamente débil, aislado e ineficaz. Todas las condiciones objetivas apuntan a un estado diferente de cosas. La miseria de las masas temerosas, el hambre espantosa, la indigencia y el descontento de millones son una fuerza poderosa para cambiar la situación de arriba a bajo en un tiempo relativamente corto. Para ayudar en este proceso es para lo que la Oposición de Izquierda ha venido a esta conferencia y ha sometido sus resoluciones a consideración.

Notes:

1. León Trotsky: La vida de un revolucionario. Duncan Hallas

Font: http://www.marxists.org/archive/cannon/works/1933/jan/unemployed.htm

Publicat a The Militant, New York, Volumen VI, No 4, 28 de gener de 1933

+ Info:

JAMES P. CANNON. Secció Catalana de l’Arxiu Virtual dels Marxistes.

Archivo JAMES P. CANNON. 1890 - 1974 "James Patrick Cannon fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA) y luego del trotskismo en los EEUU. Cannon se integró al Partido Socialista en 1908, abandonandolo tres años después a favor de la organización anarcosindicalista International Workers of the World desde la cual dirigió varias huelgas. Trás la Revolución Rusa se reintegró al PS pero, junto a John Reed y otros simpatizantes de los bolchviques, fue expulsado y pasó a fundar lo que sería Partido Comunista en 1919. En 1920 es electo al Comité Central de la CPUSA y, en 1922, al Comité Ejecutivo de la Comintern en Moscú. En 1928 se relacionó con la Oposición de Izquierda Internacional emprendiendo la lucha por la construcción de una organización comunista revolucionaria ajena a la deformación que supuso el naciente estalinismo. En 1938, junto a Max Schachtman y Martin Abern, funda el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) que se convierte en la sección norteamericana de la IV Internacional, partido al que sirvio de Secretario Nacional hasta su muerte en agosto de 1974."

James P. Cannon. Bio-biographical miscellany

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Socialistas y el Frente Unido. PAUL D’AMATO

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